He sucumbido a sus encantos…
Mis encargos profesionales los llevo a cabo con un tanque de guerra… ¡Me refiero a una cámara Olympus E-5! La verdad no me puedo quejar pues me otorga mucho más de lo que necesito.
Quizás alguien se pregunte “¡¿Y tú cargabas con esa camarota cuando ibas de viaje o querías hacer fotos por ahí..?!” pues debo responder que sí. Sin embargo, para esos menesteres, tenía una Olympus E-620, una réflex bastante chica que me trajo muchas satisfacciones.
Dado que dos de mis necesidades específicas para poder seguir expresándome como fotógrafo más allá de mis encargos profesionales eran 1) El poseer una cámara que fuese lo suficientemente pequeña y liviana como para llevarla a todas partes y 2) Que dicha herramienta resultase bastante discreta, me hice con una Fujifilm X10 (de la que he hablado antes en mi blog). Hasta ahora ha sido la respuesta a mis necesidades.
Pero, poco después de adquirir la Fujifilm, la casa Olympus expuso un equipo que rebasaba todas mis expectativas. Además cumplía a cabalidad con mis necesidades fotográficas, resultaba compatible con mi equipo profesional, tenía lo último en avances tecnológicos y… era hermosa, con ese “look” retro que tanto me ha gustado últimamente en cámaras como las Fujifilm X10; X100 y X-Pro1: ¡La Olympus OM-D E-M5!

De una u otra forma me fue resultando posible reunir el dinero para adquirirla tras la venta de mi E-620. Sin embargo, tal ha sido el éxito de ventas de esta estupenda cámara que, apenas se encontraba en stock, todas las unidades se vendían en un santiamén. Esta mañana, tras meses de caza, apareció disponible en Amazon.com y ¡adivinen qué! La compré. Bueno, debe llegarme en unas tres semanas…
La Olympus OM-D E-M5 viene a ser la respuesta que muchos usuarios de cámaras Olympus habíamos estado esperando. Posee un hermoso cuerpo -resistente al polvo y las salpicaduras- de estilo “vintage” con reminiscencias de los famosos modelos analógicos OM, tiene incorporado un magnífico visor electrónico, pantalla táctil abatible, estabilizador de 5 ejes, el sistema AF-S más rápido visto en cámara alguna, sensor de 16MP con un fenomenal manejo de la relación señal/ruido (sus archivos a ISO 6400 son soberbios) y unas dimensiones comedidas que le hacen una delicia para llevarla siempre encima. Si desean mayor información pueden visitar, entre muchos otros, el portal de dsrlmagazine en el que han hecho un extenso y detallado análisis de este prodigio.
Pronto les estaré contando cómo me va al irle probando junto al objetivo M.Zuiko 12-50mm F3.5-6.3 optimizado para el uso de video junto a la E-M5. Por lo pronto solo puedo preocuparme pensando en cómo daré cabida a dos atractivas cámaras: La Fujifilm X10 y, ahora, la Olympus E-M5 ¿Qué irá a suceder?